{"id":373,"date":"2016-06-02T14:32:44","date_gmt":"2016-06-02T13:32:44","guid":{"rendered":"http:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/?p=373"},"modified":"2016-06-02T17:41:02","modified_gmt":"2016-06-02T15:41:02","slug":"consejos-al-profesor-universitario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/consejos-al-profesor-universitario\/","title":{"rendered":"Consejos al profesor universitario"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section admin_label=\u00bbsection\u00bb transparent_background=\u00bboff\u00bb background_color=\u00bb#141414&#8243; allow_player_pause=\u00bboff\u00bb inner_shadow=\u00bboff\u00bb parallax=\u00bboff\u00bb parallax_method=\u00bboff\u00bb padding_mobile=\u00bboff\u00bb make_fullwidth=\u00bboff\u00bb use_custom_width=\u00bboff\u00bb width_unit=\u00bbon\u00bb make_equal=\u00bboff\u00bb use_custom_gutter=\u00bboff\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbrow\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243;][et_pb_text admin_label=\u00bbTexto\u00bb background_layout=\u00bblight\u00bb text_orientation=\u00bbleft\u00bb text_font_size=\u00bb30&#8243; text_text_color=\u00bb#e09900&#8243; use_border_color=\u00bboff\u00bb border_color=\u00bb#ffffff\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb]<\/p>\n<p>Consejos al profesor universitario<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text admin_label=\u00bbTexto\u00bb background_layout=\u00bbdark\u00bb text_orientation=\u00bbleft\u00bb use_border_color=\u00bboff\u00bb border_color=\u00bb#ffffff\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb text_font=\u00bbLato Light||||\u00bb text_font_size=\u00bb16&#8243;]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>In virtute sunt multi ascensus<\/em><br \/>\nEn la excelencia hay muchos grados<br \/>\n<strong>(Marco Tulio Cicer\u00f3n)<\/strong><br \/>\n<em>Aequam memento rebus in arduis servare mentem<\/em><br \/>\nAcu\u00e9rdate de conservar la mente serena en los momentos dif\u00edciles<br \/>\n<strong>(Quinto Horacio Flaco )<\/strong><br \/>\n<em>Homines, dum docent, discunt<\/em><br \/>\nLos hombres aprenden cuando ense\u00f1an<br \/>\n<strong>(Lucio Anneo S\u00e9neca)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-375\" src=\"http:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/consejos-profesor-universitario.jpg\" alt=\"consejos-profesor-universitario\" height=\"400\" width=\"400\" srcset=\"https:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/consejos-profesor-universitario.jpg 400w, https:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/consejos-profesor-universitario-150x150.jpg 150w, https:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/consejos-profesor-universitario-300x300.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Ab Iove principium<\/em> (vamos a empezar con lo importante). No hay universidad sin profesores que ense\u00f1en ni hay universidad sin alumnos que aprendan. Esta obviedad se rompe cuando el profesor monta su carrera a espaldas de su responsabilidad docente o cuando el alumno espera pasar por la universidad sin que la universidad pase por \u00e9l\/ella. Ya s\u00e9 que no eres amigo de escuchar homil\u00edas, especialmente si el serm\u00f3n proviene de un igual. Este semejante ya va mayor, un poco escorado por los sexenios, suficientemente joven para no perder perspectiva, y con la humildad suficiente para apoyarse en la sabidur\u00eda de otros, con el fin de que nada de lo que diga ofenda. Como la mitad est\u00e1 hecha cuando se comienza <em>(dimidium facti qui coepit habet)<\/em>, seg\u00fan dir\u00eda Horacio, d\u00e9jame empezar diciendo que lo m\u00e1s importante eres t\u00fa, porque de lo que t\u00fa hagas y digas depender\u00e1 el futuro de todas las criaturas que pasan por tus manos. La calidad de la madera es importante, pero el resultado final depende de la habilidad de las manos del escultor en el manejo de su talla. El escritor italiano, de origen griego, Arturo Graf (1843-1913) dec\u00eda que \u201cexcelente maestro es aquel que, ense\u00f1ando poco, hace nacer en el alumno el gran deseo de aprender\u201d. A ti ya te llegan mulliditos, trillados del bachillerato, cargados de los muchos o pocos vicios que sus casi dos d\u00e9cadas de vida les permiten, cada uno con sus propias tragaderas juveniles; y no siempre se cumple aquello de Ludwig Benjamin Henz (1798-1870), el ingeniero alem\u00e1n de ferrocarriles, de que <strong>\u201csolo mediante la repetici\u00f3n de actos buenos y nobles es posible lograr la adecuada formaci\u00f3n moral que caracteriza siempre a la buena educaci\u00f3n\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p> No vivimos tiempos donde este ejemplo sea la norma. Otro alem\u00e1n de la misma \u00e9poca, Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), dec\u00eda que \u201cel perro, si est\u00e1 bien educado, se equipara incluso a un hombre sabio\u201d. Para que la cosa empiece bien y puedas enderezar los entuertos heredados, s\u00edrvete de Marco Tulio Cicer\u00f3n (106-43 a.C.): Luce sunt clariora tua concilia omnia, que todos tus consejos sean m\u00e1s claros que la luz y, si es posible, que tu verbo siga el testimonio de tus actos; de lo contrario, har\u00e1s m\u00e1s da\u00f1o que bien, porque tus feligreses son bichos mim\u00e9ticos que act\u00faan por analog\u00eda sin previo an\u00e1lisis de las causas del movimiento-reacci\u00f3n. Ah\u00ed tienes que ser el <em>Felix qui potuit rerum cognoscere causas<\/em> &#8211; feliz el hombre que est\u00e1 capacitado para descubrir las causas de las cosas. Ens\u00e9\u00f1ales a pensar, no a ser loros que recitan los dogmas de tus lecciones. \u201cEs menester haber estudiado mucho para llegar a saber un poco\u201d, dec\u00eda Charles-Louis de Secondat, bar\u00f3n de Mostesquieu (1689-1755); diles que no est\u00e1n obligados a jurar acatamiento a las palabras de ning\u00fan maestro (<em>Nullius addictus iurare in verba magistri<\/em>). Conv\u00e9nceles de que el Aurea mediocritas es una mezcla de cobard\u00eda e incompetencia que deben erradicar de sus mentes. Diles que es bueno perder el juicio alguna vez (<em>Dulce est desipere in loco<\/em>), como dec\u00eda Quinto Horacio Flaco (65-8 a.C.), que de vez en cuando es agradable hacer una tonter\u00eda (<em>Aliquando et insanire iucundum est<\/em>), como dir\u00eda Lucio Anneo S\u00e9neca (4 a.C.-65 d.C.), pero que no hay camino f\u00e1cil de la tierra a las estrellas (Non est ad astra mollis e terris via), que el que quiere alcanzar la meta deseada en la carrera, de ni\u00f1o debe soportar y hacer muchas cosas, sudar mucho y pasar mucho fr\u00edo, y abstenerse de Venus y de Baco (<em>Qui studet optatam cursu contingere metam multa tulit fecitque puer, sudavit et alsit Abstinuit Venere et Baccho<\/em>), que el trabajo tenaz todo lo vence (<em>Labor omnia improba vincit<\/em>), que la perseverancia en el esfuerzo cotidiano debe ser como la <em>Labor limae<\/em>, el trabajo de la lima que da forma y pule al duro hierro. Recu\u00e9rdales lo que predicaba Publio Ovidio Nas\u00f3n (43 a.C.-17 d.C.), que lo que se persigue con celo se convierte en costumbre (<em>Abeunt studia in mores<\/em>). Ens\u00e9\u00f1ales a ser libres. \u201cDonde hay educaci\u00f3n, no hay distinci\u00f3n de clases\u201d, dec\u00eda el fil\u00f3sofo chino Confucio (551-479 a.C.). \u201cAbrid las escuelas para cerrar prisiones\u201d, dec\u00eda el poeta y novelista franc\u00e9s Victor Hugo (1802-1885). Ens\u00e9\u00f1ales a ser hombres. \u201cTan solo por la educaci\u00f3n puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es m\u00e1s que lo que la educaci\u00f3n hace de \u00e9l\u201d, dec\u00eda el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Immanuel Kant (1724-1804).<\/p>\n<p>No te confundas creyendo (o intentando convencerte) de que en la universidad solo se transmiten contenidos, que no hay cabida para la educaci\u00f3n integral. Si la universidad no completa el ciclo formativo, donde educaci\u00f3n y formaci\u00f3n se funden en un todo integral que conforma a la persona, estaremos fabricando incompetentes cuando la vida se presente ante ellos con todas sus m\u00e1scaras. Y t\u00fa te habr\u00e1s convertido en un eslab\u00f3n m\u00e1s de la cadena de incompetencia educativa. Se acordar\u00e1n de ti, pero no para admirarte. Que tus hijos recojan tus frutos (<em>Carpent tua poma nepotes<\/em>). <strong>Ellos son tus hijos, los herederos de tu conocimiento y de tu ejemplo. Y t\u00fa tienes la obligaci\u00f3n de darles lo mejor de ti.<\/strong><\/p>\n<p>Tampoco creas que lo que no hayan aprendido de sus padres o de sus maestros en la escuela elemental ya no lo van a aprender en la universidad. En la infancia se aprenden cosas, en la juventud se consolidan y en la madurez se recogen los frutos (la vejez es el resultado del \u00e9xito o el fracaso de todo el recorrido previo). La universidad no puede ser solo una correa de transmisi\u00f3n del conocimiento; ese conocimiento tiene que asentar en el cimiento de las personas para dar respuesta a los problemas de la sociedad en la que viven. Si no eres capaz de hacer sensibles a tus alumnos, para que se corresponsabilicen del entorno que les rodea (familia, sociedad, trabajo, justicia, salud, respeto), el poso de conocimiento que puedas dejar en ellos ser\u00e1 mera cosm\u00e9tica curricular. <strong>Est\u00e1s formando seres humanos, labradores del futuro, l\u00edderes sociales, mano de obra cualificada.<\/strong> Detr\u00e1s de cada cual hay una historia personal, con sus dudas, sus frustraciones, sus angustias, sus miedos, sus ambiciones. Necesitan ver en ti el esp\u00edritu de la universidad, la magia de esa entidad que todos imaginamos llena de virtudes, capaz de identificar luces en las sombras, especialista en buscar la verdad (el gran principio de toda ciencia), abierta a todo y a todos, ejemplo de superioridad intelectual y espiritual.<\/p>\n<p>Tus alumnos necesitan saber que no todos podemos hacer todo (non omnia possumus omnes), que cada cual tiene sus capacidades y sus limitaciones; por eso tienes que personalizar la formaci\u00f3n que impartes. Tienen que saber que la fortuna ayuda a los fuertes (<em>fortes fortuna adiuvat<\/em>) y que t\u00fa debes ser ejemplar en ese ejercicio de fortaleza, porque la mente mueve a la materia (<em>mens agitat molem<\/em>).<\/p>\n<p>Tus alumnos viven un tiempo cr\u00edtico en sus vidas, donde las relaciones interpersonales que establezcan van a marcar su futuro. De tu experiencia deben aprender que la amistad siempre aprovecha y que el amor hiere a veces (<em>Amicitia semper prodest, amor aliquando etiam nocet<\/em>), que todo amante puede hacer la guerra (<em>Omnis amans militat<\/em>). Tienes la oportunidad de hacerles saber que cuando son felices y las cosas van bien tienen muchos amigos, pero que cuando el cielo se nuble estar\u00e1n solos (<em>Donec eris felix, multos numerabis amicos: Tempora si fuerint nubila, solus eris<\/em>), como ya nos anunci\u00f3 Ovidio hace m\u00e1s de 2000 a\u00f1os y nos record\u00f3 Cervantes (1547-1616) en su Quijote en 1605. Tienen que saber que nada es seguro para el hombre (<em>Nil homini certum est<\/em>), que se es vulnerable cuando se vive incompleto (<em>Tacitum vivit sub pectore vulnus<\/em>), que la gota horada la piedra no por la fuerza sino por la constancia (<em>Gutta cavat lapidem, non vi sed saepe cadendo<\/em>), y que nada se seca m\u00e1s pronto que una l\u00e1grima (<em>Nihil lacrima citius arescit<\/em>), como dir\u00eda Cicer\u00f3n.<\/p>\n<p>Ellos tienen que aprender de ti que la conciencia es m\u00e1s importante que cualquier discurso (<em>Mea mihi conscientia pluris est quam omnium sermo<\/em>), que la ceniza iguala a todos (<em>Aequat omnes cinis<\/em>), que la justicia es la reina de todas las virtudes (<em>Iustitia est regina virtutis<\/em>), y que quien perjudica a los buenos est\u00e1 beneficiando a los malos (<em>Bonis nocet qui malis parcet<\/em>).<br \/>\nQuiz\u00e1 ellos esperan de ti obviedades como que \u201c<strong>errar es humano pero permanecer en el error es diab\u00f3lico<\/strong>\u201d (<em>Errare humanum est, perseverare diabolicum<\/em>), que \u201cmal de muchos consuelo de tontos\u201d (<em>Dulce maerenti, populus dolentum<\/em>), o si quieres ser un poco m\u00e1s trascendente podr\u00edas decirles aquello de que \u201cel destino conduce al que se somete y arrastra al que se resiste\u201d (<em>Fata volentem ducunt, nolentem trahunt<\/em>), como nos adoctrin\u00f3 S\u00e9neca en sus Ep\u00edstolas Morales o en Cartas a Lucio. Ellos quieren verte poeta, aunque ense\u00f1es f\u00edsica cu\u00e1ntica, o les encantar\u00eda sentirte cient\u00edfico y cargado de rigor, aunque ense\u00f1es poes\u00eda; porque para ellos eres el ejemplo presente, el modelo a seguir. Quieren verte cotidiano, quiz\u00e1 dici\u00e9ndoles que la abundancia de alimentos entorpece la inteligencia (<em>Copia ciborum, subtilitas impeditur<\/em>), sin que les adoctrines sobre la gula o la mesura. Tienes que prevenirles frente a ciertos peligros, con los que m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde van a encontrarse. Prevenles frente a los excesos y an\u00edmales a cultivar la sobriedad; ya sabes que la embriaguez no hace vicios, solo los evidencia (<em>Non facit ebrietas vitia, sed protrahit<\/em>). Deben saber que no hay castillo lo suficiente fuerte que se resista al dinero (<em>Nihil tam munitum quod non expugnari pecunia possit<\/em>), pero que la fortuna no da la sabidur\u00eda (<em>Fortuna non addit sapientiam<\/em>); que nuestros pensamientos son libres (<em>Liberae sunt nostrae cogitationes<\/em>), como dec\u00eda Cicer\u00f3n en De Senectute, pero que somos esclavos de las leyes para poder ser libres (<em>Legum servi sumus ut liberi esse possimus<\/em>); que nada es bueno salvo lo honesto (<em>Nihil utile nisi quod honestum<\/em>), que tan grande es la fuerza de la honradez que hasta la apreciamos en el enemigo (<em>Tanta vis est probitatis, ut eam vel in hoste diligamus<\/em>), que no en nuestro linaje sino en nuestras acciones es donde debemos buscar el lustre a nuestros apellidos (<em>Non domo dominus, sed domino domus honestanda est<\/em>), como nos ense\u00f1\u00f3 Cicer\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Instr\u00fayeles en la humildad<\/strong>: <em>Omnia mea mecum porto<\/em> (todo lo m\u00edo lo llevo conmigo), dec\u00eda B\u00edas de Priene. El exceso de alforjas resta libertad al burro. <em>Optimum cibi condimentum fames<\/em> (el mejor condimento es el hambre), dec\u00eda Cicer\u00f3n en de Finibus II. Es cierto que en nuestra sociedad hay tantas cabezas como opiniones (<em>Tot capita, tot sententiae<\/em>), lo cual no es nuevo y es muy humano; pero puedes incitarles a ponerse en la piel del pr\u00f3jimo para no ser r\u00edgidos, para no juzgar a la ligera, para no ser fanfarrones, para saber respetar y poder ser respetados. S\u00e9neca dec\u00eda <em>In oculis vitia aliena habemus<\/em>,<em> a tergo nostra sunt<\/em> (tenemos en los ojos los vicios ajenos, los nuestros est\u00e1n en la espalda), y aconsejaba la tolerancia y la obediencia para facilitar el gobierno (<em>Nemo autem regere potest nisi qui et regi<\/em> &#8211; nadie puede gobernar sin ser tambi\u00e9n gobernado), igual que Cicer\u00f3n (<em>Qui modeste paret, videtur qui aliquando imperet dignus esse<\/em> &#8211; el que obedece con modestia, es digno de tener el mando alg\u00fan d\u00eda). Mu\u00e9strales el camino de la solidaridad, la sociabilidad, el esp\u00edritu cooperativo; hazles ver que familia, sociedad y patria debieran ser la misma cosa. S\u00e9neca fue quien dijo <em>Homo sit naturaliter animal socialis<\/em> (el hombre por naturaleza es un animal social). <em>Patria est communis omnium parens<\/em> (la patria y la comunidad son nuestros padres), afirmaba Cicer\u00f3n, sin perder novedad; y esto no lo cambia la virtualidad del ciberespacio en el que nos sumerge internet. <em>Universus hic mundus una civitas exsistimanda<\/em> (este mundo en su totalidad ha de ser considerado una sola comunidad ciudadana), predicaba el mismo Cicer\u00f3n. <strong>Ens\u00e9\u00f1ales a intuir y anticipar el futuro para que no se estrellen, para que cuando llegue el momento dispongan del recurso de una buena estrategia.<\/strong> Cicer\u00f3n tambi\u00e9n sabiamente dec\u00eda que \u201cno podemos cambiar el pasado, pero debemos prever el futuro\u201d (<em>Praeterita mutare non possumus, sed futura providere debemos<\/em>).<\/p>\n<p>No permitas que el hast\u00edo, el aburrimiento o la desidia habiten en tu entorno acad\u00e9mico. Recuerda que ning\u00fan d\u00eda es largo para el que est\u00e1 ocupado (<em>Nullus agenti dies longus est<\/em>), como pensaba S\u00e9neca. Ed\u00facalos en el manejo de la br\u00fajula de la vida, asumiendo que ning\u00fan viento es favorable para el que no sabe a qu\u00e9 puerto va <em>(Ignoranti, quem portum petat, nullus suus ventus est<\/em>), y nunca te canses de orientarles hacia la estrella de la bondad (<em>Pars magna bonitatis est velle fieri bonum<\/em> &#8211; gran parte de la bondad consiste en querer ser bueno), insistiendo en que el lenguaje de la verdad es sencillo (<em>Veritatis simplex oratio est<\/em>), y que vivir es luchar (<em>Vivere militare est<\/em>), como dec\u00eda S\u00e9neca a sus disc\u00edpulos. <strong>S\u00e9 ecu\u00e1nime y equilibrado a la hora de orientar sobre el valor de cada ense\u00f1anza y recuerda que las artes prestan un servicio a la vida, la sabidur\u00eda la gobierna.<\/strong><\/p>\n<p>(<em>Artes serviunt vitae, sapientia imperat<\/em>).<br \/>\n<em>Ab imo pectore<\/em> \u2028(Con todo mi coraz\u00f3n).<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Consejos al profesor universitario In virtute sunt multi ascensus En la excelencia hay muchos grados (Marco Tulio Cicer\u00f3n) Aequam memento rebus in arduis servare mentem Acu\u00e9rdate de conservar la mente serena en los momentos dif\u00edciles (Quinto Horacio Flaco ) Homines, dum docent, discunt Los hombres aprenden cuando ense\u00f1an (Lucio Anneo S\u00e9neca) Ab Iove principium (vamos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":375,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"In virtute sunt multi ascensus \r\nEn la excelencia hay muchos grados\r\n\t\t\t\t(Marco Tulio Cicer\u00f3n)\r\nAequam memento rebus in arduis servare mentem\r\nAcu\u00e9rdate de conservar la mente serena en los momentos dif\u00edciles\r\n\t\t\t\t\t\t\t\t(Quinto Horacio Flaco )\r\nHomines, dum docent, discunt \r\nLos hombres aprenden cuando ense\u00f1an \r\n\t\t\t\t\t(Lucio Anneo S\u00e9neca)\r\n\r\n\r\nAb Iove principium (vamos a empezar con lo importante). No hay universidad sin profesores que ense\u00f1en ni hay universidad sin alumnos que aprendan. Esta obviedad se rompe cuando el profesor monta su carrera a espaldas de su responsabilidad docente o cuando el alumno espera pasar por la universidad sin que la universidad pase por \u00e9l\/ella. Ya s\u00e9 que no eres amigo de escuchar homil\u00edas, especialmente si el serm\u00f3n proviene de un igual. Este semejante ya va mayor, un poco escorado por los sexenios, suficientemente joven para no perder perspectiva, y con la humildad suficiente para apoyarse en la sabidur\u00eda de otros, con el fin de que nada de lo que diga ofenda. Como la mitad est\u00e1 hecha cuando se comienza (dimidium facti qui coepit habet), seg\u00fan dir\u00eda Horacio, d\u00e9jame empezar diciendo que lo m\u00e1s importante eres t\u00fa, porque de lo que t\u00fa hagas y digas depender\u00e1 el futuro de todas las criaturas que pasan por tus manos. La calidad de la madera es importante, pero el resultado final depende de la habilidad de las manos del escultor en el manejo de su talla. El escritor italiano, de origen griego, Arturo Graf (1843-1913) dec\u00eda que \u201cexcelente maestro es aquel que, ense\u00f1ando poco, hace nacer en el alumno el gran deseo de aprender\u201d. A ti ya te llegan mulliditos, trillados del bachillerato, cargados de los muchos o pocos vicios que sus casi dos d\u00e9cadas de vida les permiten, cada uno con sus propias tragaderas juveniles; y no siempre se cumple aquello de Ludwig Benjamin Henz (1798-1870), el ingeniero alem\u00e1n de ferrocarriles, de que \u201csolo mediante la repetici\u00f3n de actos buenos y nobles es posible lograr la adecuada formaci\u00f3n moral que caracteriza siempre a la buena educaci\u00f3n\u201d. No vivimos tiempos donde este ejemplo sea la norma. Otro alem\u00e1n de la misma \u00e9poca, Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), dec\u00eda que \u201cel perro, si est\u00e1 bien educado, se equipara incluso a un hombre sabio\u201d. Para que la cosa empiece bien y puedas enderezar los entuertos heredados, s\u00edrvete de Marco Tulio Cicer\u00f3n (106-43 a.C.): Luce sunt clariora tua concilia omnia, que todos tus consejos sean m\u00e1s claros que la luz y, si es posible, que tu verbo siga el testimonio de tus actos; de lo contrario, har\u00e1s m\u00e1s da\u00f1o que bien, porque tus feligreses son bichos mim\u00e9ticos que act\u00faan por analog\u00eda sin previo an\u00e1lisis de las causas del movimiento-reacci\u00f3n. Ah\u00ed tienes que ser el Felix qui potuit rerum cognoscere causas - feliz el hombre que est\u00e1 capacitado para descubrir las causas de las cosas. 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Diles que es bueno perder el juicio alguna vez (Dulce est desipere in loco), como dec\u00eda Quinto Horacio Flaco (65-8 a.C.), que de vez en cuando es agradable hacer una tonter\u00eda (Aliquando et insanire iucundum est), como dir\u00eda Lucio Anneo S\u00e9neca (4 a.C.-65 d.C.), pero que no hay camino f\u00e1cil de la tierra a las estrellas (Non est ad astra mollis e terris via), que el que quiere alcanzar la meta deseada en la carrera, de ni\u00f1o debe soportar y hacer muchas cosas, sudar mucho y pasar mucho fr\u00edo, y abstenerse de Venus y de Baco (Qui studet optatam cursu contingere metam multa tulit fecitque puer, sudavit et alsit Abstinuit Venere et Baccho), que el trabajo tenaz todo lo vence (Labor omnia improba vincit), que la perseverancia en el esfuerzo cotidiano debe ser como la Labor limae, el trabajo de la lima que da forma y pule al duro hierro. Recu\u00e9rdales lo que predicaba Publio Ovidio Nas\u00f3n (43 a.C.-17 d.C.), que lo que se persigue con celo se convierte en costumbre (Abeunt studia in mores). Ens\u00e9\u00f1ales a ser libres. \u201cDonde hay educaci\u00f3n, no hay distinci\u00f3n de clases\u201d, dec\u00eda el fil\u00f3sofo chino Confucio (551-479 a.C.). \u201cAbrid las escuelas para cerrar prisiones\u201d, dec\u00eda el poeta y novelista franc\u00e9s Victor Hugo (1802-1885). Ens\u00e9\u00f1ales a ser hombres. \u201cTan solo por la educaci\u00f3n puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es m\u00e1s que lo que la educaci\u00f3n hace de \u00e9l\u201d, dec\u00eda el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Immanuel Kant (1724-1804). \r\nNo te confundas creyendo (o intentando convencerte) de que en la universidad solo se transmiten contenidos, que no hay cabida para la educaci\u00f3n integral. Si la universidad no completa el ciclo formativo, donde educaci\u00f3n y formaci\u00f3n se funden en un todo integral que conforma a la persona, estaremos fabricando incompetentes cuando la vida se presente ante ellos con todas sus m\u00e1scaras. Y t\u00fa te habr\u00e1s convertido en un eslab\u00f3n m\u00e1s de la cadena de incompetencia educativa. Se acordar\u00e1n de ti, pero no para admirarte. Que tus hijos recojan tus frutos (Carpent tua poma nepotes). Ellos son tus hijos, los herederos de tu conocimiento y de tu ejemplo. Y t\u00fa tienes la obligaci\u00f3n de darles lo mejor de ti. \r\nTampoco creas que lo que no hayan aprendido de sus padres o de sus maestros en la escuela elemental ya no lo van a aprender en la universidad. En la infancia se aprenden cosas, en la juventud se consolidan y en la madurez se recogen los frutos (la vejez es el resultado del \u00e9xito o el fracaso de todo el recorrido previo). La universidad no puede ser solo una correa de transmisi\u00f3n del conocimiento; ese conocimiento tiene que asentar en el cimiento de las personas para dar respuesta a los problemas de la sociedad en la que viven. Si no eres capaz de hacer sensibles a tus alumnos, para que se corresponsabilicen del entorno que les rodea (familia, sociedad, trabajo, justicia, salud, respeto), el poso de conocimiento que puedas dejar en ellos ser\u00e1 mera cosm\u00e9tica curricular. Est\u00e1s formando seres humanos, labradores del futuro, l\u00edderes sociales, mano de obra cualificada. Detr\u00e1s de cada cual hay una historia personal, con sus dudas, sus frustraciones, sus angustias, sus miedos, sus ambiciones. Necesitan ver en ti el esp\u00edritu de la universidad, la magia de esa entidad que todos imaginamos llena de virtudes, capaz de identificar luces en las sombras, especialista en buscar la verdad (el gran principio de toda ciencia), abierta a todo y a todos, ejemplo de superioridad intelectual y espiritual.\r\nTus alumnos necesitan saber que no todos podemos hacer todo (non omnia possumus omnes), que cada cual tiene sus capacidades y sus limitaciones; por eso tienes que personalizar la formaci\u00f3n que impartes. Tienen que saber que la fortuna ayuda a los fuertes (fortes fortuna adiuvat) y que t\u00fa debes ser ejemplar en ese ejercicio de fortaleza, porque la mente mueve a la materia (mens agitat molem). \r\nTus alumnos viven un tiempo cr\u00edtico en sus vidas, donde las relaciones interpersonales que establezcan van a marcar su futuro. De tu experiencia deben aprender que la amistad siempre aprovecha y que el amor hiere a veces (Amicitia semper prodest, amor aliquando etiam nocet), que todo amante puede hacer la guerra (Omnis amans militat). Tienes la oportunidad de hacerles saber que cuando son felices y las cosas van bien tienen muchos amigos, pero que cuando el cielo se nuble estar\u00e1n solos (Donec eris felix, multos numerabis amicos: Tempora si fuerint nubila, solus eris), como ya nos anunci\u00f3 Ovidio hace m\u00e1s de 2000 a\u00f1os y nos record\u00f3 Cervantes (1547-1616) en su Quijote en 1605. Tienen que saber que nada es seguro para el hombre (Nil homini certum est), que se es vulnerable cuando se vive incompleto (Tacitum vivit sub pectore vulnus), que la gota horada la piedra no por la fuerza sino por la constancia (Gutta cavat lapidem, non vi sed saepe cadendo), y que nada se seca m\u00e1s pronto que una l\u00e1grima (Nihil lacrima citius arescit), como dir\u00eda Cicer\u00f3n. \r\nEllos tienen que aprender de ti que la conciencia es m\u00e1s importante que cualquier discurso (Mea mihi conscientia pluris est quam omnium sermo), que la ceniza iguala a todos (Aequat omnes cinis), que la justicia es la reina de todas las virtudes (Iustitia est regina virtutis), y que quien perjudica a los buenos est\u00e1 beneficiando a los malos (Bonis nocet qui malis parcet). \r\nQuiz\u00e1 ellos esperan de ti obviedades como que \u201cerrar es humano pero permanecer en el error es diab\u00f3lico\u201d (Errare humanum est, perseverare diabolicum), que \u201cmal de muchos consuelo de tontos\u201d (Dulce maerenti, populus dolentum), o si quieres ser un poco m\u00e1s trascendente podr\u00edas decirles aquello de que \u201cel destino conduce al que se somete y arrastra al que se resiste\u201d (Fata volentem ducunt, nolentem trahunt), como nos adoctrin\u00f3 S\u00e9neca en sus Ep\u00edstolas Morales o en Cartas a Lucio. Ellos quieren verte poeta, aunque ense\u00f1es f\u00edsica cu\u00e1ntica, o les encantar\u00eda sentirte cient\u00edfico y cargado de rigor, aunque ense\u00f1es poes\u00eda; porque para ellos eres el ejemplo presente, el modelo a seguir. Quieren verte cotidiano, quiz\u00e1 dici\u00e9ndoles que la abundancia de alimentos entorpece la inteligencia (Copia ciborum, subtilitas impeditur), sin que les adoctrines sobre la gula o la mesura. Tienes que prevenirles frente a ciertos peligros, con los que m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde van a encontrarse. Prevenles frente a los excesos y an\u00edmales a cultivar la sobriedad; ya sabes que la embriaguez no hace vicios, solo los evidencia (Non facit ebrietas vitia, sed protrahit). Deben saber que no hay castillo lo suficiente fuerte que se resista al dinero (Nihil tam munitum quod non expugnari pecunia possit), pero que la fortuna no da la sabidur\u00eda (Fortuna non addit sapientiam); que nuestros pensamientos son libres (Liberae sunt nostrae cogitationes), como dec\u00eda Cicer\u00f3n en De Senectute, pero que somos esclavos de las leyes para poder ser libres (Legum servi sumus ut liberi esse possimus);  que nada es bueno salvo lo honesto (Nihil utile nisi quod honestum), que tan grande es la fuerza de la honradez que hasta la apreciamos en el enemigo (Tanta vis est probitatis, ut eam vel in hoste diligamus), que no en nuestro linaje sino en nuestras acciones es donde debemos buscar el lustre a nuestros apellidos (Non domo dominus, sed domino domus honestanda est), como nos ense\u00f1\u00f3 Cicer\u00f3n. Instr\u00fayeles en la humildad: Omnia mea mecum porto (todo lo m\u00edo lo llevo conmigo), dec\u00eda B\u00edas de Priene. El exceso de alforjas resta libertad al burro. Optimum cibi condimentum fames (el mejor condimento es el hambre), dec\u00eda Cicer\u00f3n en de Finibus II. Es cierto que en nuestra sociedad hay tantas cabezas como opiniones (Tot capita, tot sententiae), lo cual no es nuevo y es muy humano; pero puedes incitarles a ponerse en la piel del pr\u00f3jimo para no ser r\u00edgidos, para no juzgar a la ligera, para no ser fanfarrones, para saber respetar y poder ser respetados. S\u00e9neca dec\u00eda In oculis vitia aliena habemus, a tergo nostra sunt (tenemos en los ojos los vicios ajenos, los nuestros est\u00e1n en la espalda), y aconsejaba la tolerancia y la obediencia para facilitar el gobierno (Nemo autem regere potest nisi qui et regi - nadie puede gobernar sin ser tambi\u00e9n gobernado), igual que Cicer\u00f3n (Qui modeste paret, videtur qui aliquando imperet dignus esse - el que obedece con modestia, es digno de tener el mando alg\u00fan d\u00eda). Mu\u00e9strales el camino de la solidaridad, la sociabilidad, el esp\u00edritu cooperativo; hazles ver que familia, sociedad y patria debieran ser la misma cosa. S\u00e9neca fue quien dijo Homo sit naturaliter animal socialis (el hombre por naturaleza es un animal social). Patria est communis omnium parens (la patria y la comunidad son nuestros padres), afirmaba Cicer\u00f3n, sin perder novedad; y esto no lo cambia la virtualidad del ciberespacio en el que nos sumerge internet. Universus hic mundus una civitas exsistimanda (este mundo en su totalidad ha de ser considerado una sola comunidad ciudadana), predicaba el mismo Cicer\u00f3n. Ens\u00e9\u00f1ales a intuir y anticipar el futuro para que no se estrellen, para que cuando llegue el momento dispongan del recurso de una buena estrategia. Cicer\u00f3n tambi\u00e9n sabiamente dec\u00eda que \u201cno podemos cambiar el pasado, pero debemos prever el futuro\u201d (Praeterita mutare non possumus, sed futura providere debemos). \r\nNo permitas que el hast\u00edo, el aburrimiento o la desidia habiten en tu entorno acad\u00e9mico. Recuerda que ning\u00fan d\u00eda es largo para el que est\u00e1 ocupado (Nullus agenti dies longus est), como pensaba S\u00e9neca. Ed\u00facalos en el manejo de la br\u00fajula de la vida, asumiendo que ning\u00fan viento es favorable para el que no sabe a qu\u00e9 puerto va (Ignoranti, quem portum petat, nullus suus ventus est), y nunca te canses de orientarles hacia la estrella de la bondad (Pars magna bonitatis est velle fieri bonum - gran parte de la bondad consiste en querer ser bueno), insistiendo en que el lenguaje de la verdad es sencillo (Veritatis simplex oratio est), y que vivir es luchar (Vivere militare est), como dec\u00eda S\u00e9neca a sus disc\u00edpulos. S\u00e9 ecu\u00e1nime y equilibrado a la hora de orientar sobre el valor de cada ense\u00f1anza y recuerda que las artes prestan un servicio a la vida, la sabidur\u00eda la gobierna (Artes serviunt vitae, sapientia imperat).\r\nAb imo pectore \u2028(Con todo mi coraz\u00f3n).","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-373","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorised"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Consejos al profesor universitario - Rc<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/consejos-al-profesor-universitario\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Consejos al profesor universitario - 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