{"id":223,"date":"2016-05-25T10:21:05","date_gmt":"2016-05-25T09:21:05","guid":{"rendered":"http:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/?p=223"},"modified":"2016-06-02T17:34:49","modified_gmt":"2016-06-02T15:34:49","slug":"consejos-a-un-presidente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/consejos-a-un-presidente\/","title":{"rendered":"Consejos a un presidente"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section admin_label=\u00bbsection\u00bb transparent_background=\u00bboff\u00bb background_color=\u00bb#141414&#8243; allow_player_pause=\u00bboff\u00bb inner_shadow=\u00bboff\u00bb parallax=\u00bboff\u00bb parallax_method=\u00bboff\u00bb padding_mobile=\u00bboff\u00bb make_fullwidth=\u00bboff\u00bb use_custom_width=\u00bboff\u00bb width_unit=\u00bbon\u00bb make_equal=\u00bboff\u00bb use_custom_gutter=\u00bboff\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbrow\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243;][et_pb_text admin_label=\u00bbTexto\u00bb background_layout=\u00bblight\u00bb text_orientation=\u00bbleft\u00bb text_font_size=\u00bb30&#8243; text_text_color=\u00bb#e09900&#8243; use_border_color=\u00bboff\u00bb border_color=\u00bb#ffffff\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb]<\/p>\n<p>Consejos a un presidente<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text admin_label=\u00bbTexto\u00bb background_layout=\u00bbdark\u00bb text_orientation=\u00bbleft\u00bb text_font=\u00bbLato Light||||\u00bb text_font_size=\u00bb16&#8243; use_border_color=\u00bboff\u00bb border_color=\u00bb#ffffff\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb]<\/p>\n<p><em>Algo grave est\u00e1 pasando en la sociedad, cuando para el com\u00fan de los mortales sus dirigentes pol\u00edticos se convierten en un problema prevalente. La corrupci\u00f3n, el descr\u00e9dito, la mediocridad, la farsa continua, la escenograf\u00eda de la confrontaci\u00f3n, el manique\u00edsmo interesado, la judicializaci\u00f3n de la vida p\u00fablica, la falta de compromiso, la indolencia ante las necesidades de la poblaci\u00f3n, la infestaci\u00f3n medi\u00e1tica, la incapacidad para generar crecimiento y prosperidad, la pleites\u00eda al poder oculto del dinero o el esperpento ideol\u00f3gico de los extremos, son elementos suficientes para que una sociedad informada interiorice el desencanto y surjan los ap\u00e1ticos convencidos, los anti-sistema, los indignados del movimiento 15-M, los parados por inter\u00e9s (una ofensa a los parados por obligaci\u00f3n), los oportunistas, los especuladores, los voyeuristas pol\u00edticos, los opinadores a sueldo y los redentores de la patria, todos carentes de atractivo para la sociedad civil.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-366\" src=\"http:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/consejos-presidente.png\" alt=\"consejos-presidente\" height=\"400\" width=\"400\" srcset=\"https:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/consejos-presidente.png 400w, https:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/consejos-presidente-150x150.png 150w, https:\/\/ramoncacabelos.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/consejos-presidente-300x300.png 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>En mis a\u00f1os de carrera en la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo, con Franco moribundo y la predemocracia en germen, un ilustre amigo m\u00edo, Notario de Guip\u00fazcoa, me dijo que \u201cla pol\u00edtica es el arte de la mentira\u201d. A aquella generaci\u00f3n ansiosa de libertad, sedienta de participaci\u00f3n en la vida p\u00fablica, nos costaba trabajo creer que aquello que persegu\u00edamos, bajo el velo de una democracia incipiente, pudiera ser mentira. Tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, con bastantes miles de kil\u00f3metros a cuestas en diferentes pa\u00edses, y el panorama pol\u00edtico del ruedo ib\u00e9rico actual, me asalta la misma incertidumbre que pulula en la mente de muchos ciudadanos.<strong> El descontento en pol\u00edtica no es nuevo; quiz\u00e1 haya sido un motor evolutivo en los avatares de la historia; un acicate para el cambio social, que se agudiza en momentos de crisis.<\/strong> Pensadores y pol\u00edticos de oficio nos han dejado guindas embalsamadas que acreditan la mala reputaci\u00f3n de la casta dirigente. Sir Winston Churchill dec\u00eda que \u201cun buen pol\u00edtico es aquel que, tras haber sido comprado, sigue siendo comprable\u201d. Para Noel Claras\u00f3, \u201cla pol\u00edtica es el arte de obtener dinero de los ricos y votos de los pobres, con el fin de proteger a los unos de los otros\u201d. El propio Nikita Kruschev afirmaba que \u201clos pol\u00edticos son todos iguales; prometen construir puentes incluso donde no hay r\u00edos\u201d. En la misma direcci\u00f3n apuntaba Gustave Le Bon: \u201cUno de los h\u00e1bitos m\u00e1s peligrosos de los pol\u00edticos mediocres es prometer lo que saben que no pueden cumplir\u201d. El gran Montesquieu ten\u00eda claro que \u201cla corrupci\u00f3n raras veces comienza por el pueblo\u201d. Napole\u00f3n sol\u00eda decir en sus c\u00edrculos m\u00e1s pr\u00f3ximos que \u201cla pol\u00edtica es un lupanar en el que las putas son bastante feas\u201d. William M. Ramsay aconsejaba: \u201c<em>vota a quien menos te prometa; ser\u00e1 quien menos te decepcione<\/em>\u201d. El sesudo Bertrand Russell lleg\u00f3 a decir que \u201clos cient\u00edficos se esfuerzan por hacer posible lo imposible; los pol\u00edticos, por hacer lo posible imposible\u201d. Al extremista Friedrich Nietzsche no le sonroj\u00f3 decir que \u201cla pol\u00edtica es un trabajo para cerebros mediocres\u201d. Y el sarc\u00e1stico George Bernard Shaw nos dej\u00f3 la iron\u00eda de que \u201cno es cierto que el poder corrompa, es que hay pol\u00edticos que corrompen al poder\u201d. Por lo tanto, el hast\u00edo y la decepci\u00f3n vienen de lejos. Esta podredumbre es a\u00f1eja, como la sentencia c\u00e1ustica de Jean-Lucien Arreat: \u201cSi en la rep\u00fablica de las plantas existiera el sufragio universal, las ortigas desterrar\u00edan a las rosas y a los lirios\u201d.<\/p>\n<p>A falta de un nuevo orden social, de un nuevo modelo de gesti\u00f3n de lo p\u00fablico, y de un sistema econ\u00f3mico equilibrado, nos queda el recurso a la reflexi\u00f3n y la apelaci\u00f3n a una regeneraci\u00f3n moral de los l\u00edderes pol\u00edticos, con la denuncia responsable de quien otorga el poder y autoriza al gobierno a trav\u00e9s de los comicios electorales. De ah\u00ed la pertinencia de estos \u201cconsejos a un presidente\u201d, a\u00fan a sabiendas de que quien realmente los necesita los despreciar\u00e1 y har\u00e1 caso omiso, porque todo tonto bautizado por las urnas pierde repentinamente la capacidad de escuchar y ver, le asalta un s\u00edndrome de locuacidad verborreica y una esquizotimia de\u00edsta que le lleva a creerse lo que no es y a convencerse de que lo que dice tiene sentido, aunque sea una estupidez. <strong>Esta enfermedad del homo politicus de Arist\u00f3teles representa una grave transgresi\u00f3n del c\u00f3digo moral que debe guiar a todo buen pol\u00edtico.<\/strong><\/p>\n<p>Por lo tanto, Presidente (en proyecto o en decadencia, o pol\u00edtico santificado por las urnas en el altar del poder), perm\u00edtame dedicarle unas l\u00edneas con el \u00e1nimo de poner en su conocimiento lo que los mortales, sin cetro ni corona, esperamos de nuestros l\u00edderes, de aquellos en cuyas manos depositamos lo que es nuestro.<\/p>\n<p><strong>Lo primero que tiene que tener un pol\u00edtico es conciencia de servicio. Est\u00e1 donde est\u00e1 para servir a quien le ha votado y a quien no le ha votado. Ud. es presidente de todos, no s\u00f3lo de sus ac\u00f3litos<\/strong>. Ud. nos representa a todos y de Ud. esperamos esp\u00edritu de servicio, ejemplaridad, honestidad, austeridad, liderazgo y eficacia. Enrique Tierno Galv\u00e1n dijo que \u201cel triunfo pol\u00edtico es la suma del sentido com\u00fan y la capacidad de liderazgo\u201d. La ejemplaridad emana de un profundo sentido moral. Immanuel Kant dec\u00eda: \u201cTodos somos iguales ante el deber moral\u201d. Para Juvenal \u201cel primer castigo del culpable es que no podr\u00e1 jam\u00e1s ser absuelto por el tribunal de su conciencia\u201d (si la tiene). Seg\u00fan Blaise Pascal \u201cla conciencia es el mejor libro de moral que tenemos\u201d (revise su biblioteca, Presidente). Ud. ha elegido un camino que le aboca a luchar por una sociedad mejor. El objetivo es loable; el destino incierto. Est\u00e1 sometido al capricho de muchas vicisitudes, variables incontrolables y factores ajenos a su capacidad de maniobra, aunque el elemento principal es Ud. mismo y el digno ejercicio de su cargo. Asumida la idiosincrasia de la condici\u00f3n humana y la perversi\u00f3n de los manique\u00edsmos pol\u00edticos, un cambio social exige una elevaci\u00f3n de est\u00e1ndares, principalmente en el plano moral, en la educaci\u00f3n, en el equilibrio de las relaciones humanas y en el saneamiento de las estructuras de poder para que tenga cabida un nuevo orden program\u00e1tico. \u201cTodo est\u00e1 perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa\u201d, dec\u00eda Dem\u00f3crates. Tenga cuidado con quien se al\u00eda, a quien vende su alma, con quien fabula, en quien deposita su confianza, con quien duerme, a quien designa para puestos clave, a quien contrata para asesorarle. Los gobernantes m\u00e1s ilustres han tenido c\u00edrculos peque\u00f1os y horizontes externos amplios. C\u00faidese de los que dicen \u201cam\u00e9n\u201d a todo y se pasan la vida alimentando su egolatr\u00eda, para comprar sus favores; ser\u00e1n los primeros en apu\u00f1alarle por la espalda; ser\u00e1n los primeros en abandonarle cuando no puedan disfrutar de sus victorias. Nunca les crea del todo. A ellos no les interesa que Ud. encuentre nuevas compa\u00f1\u00edas, escuche nuevas voces, le nutran de nuevas ideas o le enciendan luces de futuro. Muchas cosas y personas que a Ud. podr\u00edan beneficiarle ser\u00edan un atentado contra los que han montado la tienda a la sombra de su figura. Agudice el sentido ante los ecos lejanos. Escuche a los distantes. La equidistancia pol\u00edtica e ideol\u00f3gica es como un telescopio con gran angular que permite ver lo que no quieren mirar sus termitas. Vea sin mirar y escuche sin o\u00edr. Los equidistantes debieran ser como un fulcro en su balanza, como un referente de equidad. No desprecie a los neutros, a los que no piden nada, a los que no rinden pleites\u00eda, a los que respetan el silencio, a los que tienen sentido de estado creando futuro con su trabajo, a los que no se esconden en las ideolog\u00edas, a los que cultivan la simiente de la sabidur\u00eda (aunque no piensen como Ud., aunque le aconsejen que los ignore). Le ser\u00e1n m\u00e1s \u00fatiles que los dogm\u00e1ticos babosos que viven del favor ajeno y de la concupiscencia. Rod\u00e9ese de los mejores. Es imposible que una sola persona sea capaz de abarcar todos los frentes de la vida p\u00fablica o entender con suficiencia los diversos problemas que afectan a la sociedad. Necesita tener a su lado el complemento perfecto, el s\u00edmbolo de la fidelidad, las mejores cabezas, los m\u00e1s adustos, los m\u00e1s innovadores, los menos influenciables ante los cantos de sirena de la tentaci\u00f3n, los m\u00e1s valientes, los que se visten por la ma\u00f1ana con el traje del deber y se ponen por la noche el pijama de la responsabilidad, los que dan testimonio con su vida y no con su lengua. En su corte (o cortijo) se infiltrar\u00e1n oportunistas y aprovechados, supervivientes camale\u00f3nicos que han flirteado con sus predecesores en beneficio propio. Est\u00e9 prevenido frente a los que sirven (o han servido) a varios se\u00f1ores. En las alcantarillas de palacio se esconden harp\u00edas que s\u00f3lo aspiran a verle pasar, a que llegue el siguiente, instalados en el inmovilismo de lo vitalicio. Bur\u00f3cratas y tecn\u00f3cratas son m\u00e1quinas expendedoras de servicios en el aparato de la administraci\u00f3n para quienes Ud. es s\u00f3lo un inquilino temporal. Dec\u00eda Manuel Fraga Iribarne que \u201cen pol\u00edtica todas las victorias son ef\u00edmeras, y todas las derrotas son provisionales\u201d; pero el subsuelo del poder est\u00e1 sembrado de minas colocadas por los permanentes, por los que tiran la piedra y esconden la mano, por los que ocultan su rostro tras las cortinas del cargo, sin exponerse, por los que compran voluntades, por los que engrasan la m\u00e1quina de la locomotora tributaria, por los que est\u00e1n acostumbrados a mandar a la infanter\u00eda ladera abajo mientras ellos se escudan en guarniciones de la colina; todos ellos buscar\u00e1n en Ud. un caudillo utilizable o un caudillo mutilado. La frescura est\u00e1 en el exterior, Presidente; no en las estancias l\u00fagubres de la corte, donde conspiran aquellos a los que nunca debiera dar cr\u00e9dito para no caer como una mosca en su telara\u00f1a. Mire hacia afuera. El \u00e9xito est\u00e1 en el horizonte de las ideas. \u201cNo pensar m\u00e1s que en s\u00ed mismo y en el presente es un error en pol\u00edtica\u201d, dec\u00eda Jean de La Bruy\u00e8re. Un gran hombre de estado, como Otto von Bismarck, fue quien deline\u00f3 la frontera entre el pol\u00edtico y el estadista: \u201cEl pol\u00edtico piensa en la pr\u00f3xima elecci\u00f3n; el estadista, en la pr\u00f3xima generaci\u00f3n\u201d. Los in\u00fatiles a los que alimenta con su victoria electoral no pueden ayudarle a pensar como un hombre de estado porque ellos viven la preocupaci\u00f3n del momento, centrados en su propia supervivencia, con la mirada fija en la pr\u00f3xima confrontaci\u00f3n electoral. Para ellos el futuro es s\u00f3lo presente. Cuando Ud. se vaya, ellos dejar\u00e1n de existir y nadie les echar\u00e1 de menos; pero a Ud. le juzgar\u00e1 la historia, para bien o para mal. Abra la ventana y respire aire fresco no infectado por la ideolog\u00eda o el vicio de la conveniencia. Si desea que la historia le respete, salga de la ci\u00e9naga en la que se instala el poder. El l\u00edder est\u00e1 condenado a la soledad si quiere conservar su pureza; tiene que saber nadar en mar abierto, cabalgar por el campo verde ajeno a la contaminaci\u00f3n org\u00e1nica, beber del manantial de la sabidur\u00eda, y descansar sobre el pecho de las ninfas impolutas.<\/p>\n<p>Un hombre de honor es aquel al que reconocen por el cumplimiento de su palabra. Dec\u00eda Aldous Huxley que \u201ccuanto m\u00e1s siniestros son los designios de un pol\u00edtico, m\u00e1s estent\u00f3rea se hace la nobleza de su lenguaje\u201d. Tome ejemplo de Abraham Lincoln, entre cuyos pensamientos hab\u00eda uno que rezaba: \u201cHay momentos en la vida de todo pol\u00edtico en que lo mejor que puede hacerse es no despegar los labios\u201d. La gente llana, la gente de buen coraz\u00f3n, detesta o\u00edrle hablar mal de sus adversarios, hacer promesas incumplibles, profetizar \u00e9xitos de calamidad, abusar de la desgracia para obtener ventajas, primar el descompromiso, justificar la inconsecuencia, subirse al potro del verbo para esconder su debilidad; lo que la gente quiere es que hable el l\u00edder, el ser humano comprometido, el capaz de penetrar en el coraz\u00f3n de sus paisanos para explicarles sus ideas, su forma de hacer frente a la realidad econ\u00f3mica, social, laboral, educativa, sanitaria, industrial, judicial e internacional de la gran aldea global en la que vivimos. Dec\u00eda Dwight W. Morrow que \u201csi un partido pol\u00edtico se atribuye el m\u00e9rito de la lluvia, no debe extra\u00f1arse de que sus adversarios lo hagan culpable de la sequ\u00eda\u201d. Alexander Pope afirmaba que \u201cun partido es la locura de muchos en beneficio de unos pocos\u201d. Pero Ud. ya es Presidente, mucho m\u00e1s que un l\u00edder sectario; ya no toca hostigar, remover el lodo de la charca preelectoral, enardecer a sus huestes. A Ud. le corresponde ahora apacentar a un reba\u00f1o que desea confiar en su pastor. Tiene que saber ahuyentar a los lobos y a las alima\u00f1as. Tiene que saber conducir, proteger, administrar, instruir, y ejemplarizar. Todav\u00eda quedan ingenuos que, en el silencio de la noche, en una conversaci\u00f3n fraternal, en el secreto de una oraci\u00f3n, o en el mensaje a un hijo, piensan que detr\u00e1s de un pol\u00edtico es posible la existencia de un hombre honrado, aunque al segundo convengan con Max Weber que \u201cquien hace pol\u00edtica pacta con los poderes diab\u00f3licos que acechan a todo poder\u201d.<\/p>\n<p>Al estilo de Rudyard Kipling, trate al \u00e9xito y al fracaso de igual forma, y recuerde aquello de: \u201c<em>Seis honrados servidores me ense\u00f1aron cuanto s\u00e9; sus nombres son c\u00f3mo, cu\u00e1ndo, d\u00f3nde, qu\u00e9, qui\u00e9n y por qu\u00e9<\/em>\u201d. Valore a las personas por lo que son m\u00e1s que por lo que tienen o por lo que le han dado. Un ciudadano no es un voto; es un ser humano que deposita su confianza en Ud., que paga su sueldo y el de sus colaboradores con sus impuestos, que a cambio le pide responsabilidad y eficacia. Un pa\u00eds no es un cardumen de peces asustados a los que se les bombardea con consignas para que caigan en la red de sus promesas. Un pa\u00eds es el mar; y Ud., como mucho, es un simple pescador que vive de lo que el mar quiera darle.<br \/>\nAd\u00f3rnese de virtud para cosechar bondad, comprensi\u00f3n y respaldo a sus decisiones. Mantenga la confianza siempre un pelda\u00f1o por encima de la suspicacia. No ponga su palabra en boca de quien no sabe hablar ni su pluma en manos de quien no sabe escribir. <strong>Predique con el ejemplo y cobre con la misma moneda con la que paga.<\/strong> No use su posici\u00f3n de privilegio para ofender, desterrar, arruinar, destruir o exterminar. No proh\u00edba, Presidente; eduque, conciencie, sensibilice; pero no proh\u00edba. Las pol\u00edticas punitivas son propias de los que para gobernar necesitan del castigo y la fuerza con el fin de imponer sus ideas. Controle a sus perros para que no muerdan la mano de quien les da de comer. No judicialice la pol\u00edtica ni politice la justicia; ambos vicios generan descr\u00e9dito y conducen al ostracismo (ganado a pulso por jueces y pol\u00edticos). No caiga en la tentaci\u00f3n de llevar a los tribunales a sus enemigos o a aquellos que no comulgan con sus preceptos, para desacreditarlos y destruirlos; tarde o temprano le pasar\u00e1n por el filo de la misma espada.<\/p>\n<p><strong>Un Presidente tiene que ser valiente, firme y convincente en sus decisiones, sin renunciar nunca a la flexibilidad de la inteligencia.<\/strong> Necesitamos dar contenido y credibilidad a esta democracia pusil\u00e1nime y sindicada, en la que se educa sin autoridad, en la que se convive y cohabita con el terrorismo, en la que no se vota a las personas sino a la mascarada de los partidos, en la que las minor\u00edas condicionan decisiones de estado con f\u00f3rmulas de chantaje, en la que la justicia practica una independencia controlada (y c\u00f3mplice), en la que todos los ciudadanos no son iguales ni ante la ley ni ante las instituciones, en la que se busca el trabajo f\u00e1cil y descomprometido, en la que se prefiere la beneficencia al premio por el esfuerzo, en la que cualquiera puede acusar sin pruebas, en la que se practican juicios medi\u00e1ticos paralelos a diario para da\u00f1ar la reputaci\u00f3n del adversario, en la que se vive en bandos, en la que se desentierra a los muertos en funci\u00f3n del color de su boina, en la que la confrontaci\u00f3n ha suplantado a la cooperaci\u00f3n, en la que 17 reinos de Taifas han despedazado la unidad nacional.<\/p>\n<p>Regenerar la vida pol\u00edtica equivale a pretender modificar la condici\u00f3n humana. Nos enfrentamos a una utop\u00eda. Hoy el mundo no es de izquierdas ni de derechas, sino de los que tienen de m\u00e1s y de los que tienen menos; un desequilibrio estable que pocos quieren cambiar. Sea ut\u00f3pico hasta donde la raz\u00f3n y la equidad se lo permitan. Mu\u00e9vase al filo de lo imposible para conseguir lo posible. Al\u00edese con el conocimiento cuando tenga que dise\u00f1ar la estrategia. S\u00fabase al tren del progreso, en el que viajan los que creen que una sociedad avanza cuando el bienestar compromete a la mayor\u00eda. Sac\u00fadase los complejos para cambiar la historia, si desea que alg\u00fan d\u00eda la historia le respete y reconozca.<\/p>\n<p>El poder en exceso intoxica, Presidente. Lo importante de su historia personal no es como empieza sino como acaba. Lo normal es que emerja con laureles y acabe con cenizas, como ha ocurrido con todos los presidentes de la Hispania democr\u00e1tica, inmisericorde con todos sus l\u00edderes. No olvide que los mortales sufren amnesia para pagar el \u00e9xito ajeno y tienen una memoria prodigiosa para cobrar la venganza. El pobre est\u00e1 curtido en la paciencia, en el sufrimiento, en la espera. La dureza de la vida nos ha pulido las aristas y nos ha hecho tan simples que creemos que a todo cerdo le llega su San Mart\u00edn. Cuide su siembra para no cosechar desprecio y olvido cuando empiece la ca\u00edda. Y en ese momento, sepa retirarse a tiempo, con honor, con dignidad, con la elegancia de los esp\u00edritus grandes. No se aferre al m\u00e1stil de un barco que se hunde. No se arrastre entre los escombros de un edificio derruido. Que no se le vea buscando residuos en los contenedores de basura.<\/p>\n<p>Es obvio que la Sofocracia de Plat\u00f3n (el gobierno de los sabios) no est\u00e1 de moda; en realidad, nunca lo estuvo, salvo en tiempos de Pericles, el primer ciudadano de Atenas, como lo defin\u00eda Tuc\u00eddides; y a\u00fan el propio Pericles, quiz\u00e1 el m\u00e1s honorable gobernante de la meritoria democracia griega, tuvo que sufrir la ingratitud de su tiempo.<strong> El gobernante y el genio viven siempre bajo la espada de Damocles; no se puede satisfacer a todos; seguidores y detractores son bandos separados por una l\u00ednea visceral<\/strong>; la gloria es ef\u00edmera, como la flor de sakura en la filosof\u00eda samur\u00e1i. La \u00fanica recompensa del l\u00edder puro es la tranquilidad de su conciencia; el reconocimiento lo dar\u00e1 el tiempo, cuando el coro de los eunucos entonen odas a su f\u00e9retro o cuando alg\u00fan an\u00f3nimo agradecido ponga flores sobre la l\u00e1pida de su tumba.<\/p>\n<p>Antes de que todo esto ocurra, llegar\u00e1 el oto\u00f1o de la vida. Espero que con la ca\u00edda de la hoja, libre de complejos megal\u00f3manos, en un arrebato de humildad, despojado de todo h\u00e1bito regio, tenga ocasi\u00f3n de valorar el pensamiento noble que vuela en esta brisa distante. Pero ya ser\u00e1 tarde\u2026<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Consejos a un presidente Algo grave est\u00e1 pasando en la sociedad, cuando para el com\u00fan de los mortales sus dirigentes pol\u00edticos se convierten en un problema prevalente. 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La corrupci\u00f3n, el descr\u00e9dito, la mediocridad, la farsa continua, la escenograf\u00eda de la confrontaci\u00f3n, el manique\u00edsmo interesado, la judicializaci\u00f3n de la vida p\u00fablica, la falta de compromiso, la indolencia ante las necesidades de la poblaci\u00f3n, la infestaci\u00f3n medi\u00e1tica, la incapacidad para generar crecimiento y prosperidad, la pleites\u00eda al poder oculto del dinero o el esperpento ideol\u00f3gico de los extremos, son elementos suficientes para que una sociedad informada interiorice el desencanto y surjan los ap\u00e1ticos convencidos, los anti-sistema, los indignados del movimiento 15-M, los parados por inter\u00e9s (una ofensa a los parados por obligaci\u00f3n), los oportunistas, los especuladores, los voyeuristas pol\u00edticos, los opinadores a sueldo y los redentores de la patria, todos carentes de atractivo para la sociedad civil.<\/em> \r\nEn mis a\u00f1os de carrera en la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo, con Franco moribundo y la predemocracia en germen, un ilustre amigo m\u00edo, <strong>Notario de Guip\u00fazcoa<\/strong>, me dijo que \u201cla pol\u00edtica es el arte de la mentira\u201d. A aquella generaci\u00f3n ansiosa de libertad, sedienta de participaci\u00f3n en la vida p\u00fablica,  nos costaba trabajo creer que aquello que persegu\u00edamos, bajo el velo de una democracia incipiente, pudiera ser mentira. Tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, con bastantes miles de kil\u00f3metros a cuestas en diferentes pa\u00edses, y el panorama pol\u00edtico del ruedo ib\u00e9rico actual, me asalta la misma incertidumbre que pulula en la mente de muchos ciudadanos. El descontento en pol\u00edtica no es nuevo; quiz\u00e1 haya sido un motor evolutivo en los avatares de la historia; un acicate para el cambio social, que se agudiza en momentos de crisis. Pensadores y pol\u00edticos de oficio nos han dejado guindas embalsamadas que acreditan la mala reputaci\u00f3n de la casta dirigente.  Sir Winston Churchill dec\u00eda que \u201cun buen pol\u00edtico es aquel que, tras haber sido comprado, sigue siendo comprable\u201d. Para Noel Claras\u00f3, \u201cla pol\u00edtica es el arte de obtener dinero de los ricos y votos de los pobres, con el fin de proteger a los unos de los otros\u201d.  El propio Nikita Kruschev afirmaba que \u201clos pol\u00edticos son todos iguales; prometen construir puentes incluso donde no hay r\u00edos\u201d. En la misma direcci\u00f3n apuntaba Gustave Le Bon: \u201cUno de los h\u00e1bitos m\u00e1s peligrosos de los pol\u00edticos mediocres es prometer lo que saben que no pueden cumplir\u201d. El gran Montesquieu ten\u00eda claro que \u201cla corrupci\u00f3n raras veces comienza por el pueblo\u201d. Napole\u00f3n sol\u00eda decir en sus c\u00edrculos m\u00e1s pr\u00f3ximos que \u201cla pol\u00edtica es un lupanar en el que las putas son bastante feas\u201d. William M. Ramsay aconsejaba: \u201cvota a quien menos te prometa; ser\u00e1 quien menos te decepcione\u201d. El sesudo Bertrand Russell lleg\u00f3 a decir que  \u201clos cient\u00edficos se esfuerzan por hacer posible lo imposible; los pol\u00edticos, por hacer lo posible imposible\u201d. Al extremista Friedrich Nietzsche no le sonroj\u00f3 decir que \u201cla pol\u00edtica es un trabajo para cerebros mediocres\u201d. Y el sarc\u00e1stico George Bernard Shaw nos dej\u00f3 la iron\u00eda de que \u201cno es cierto que el poder corrompa, es que hay pol\u00edticos que corrompen al poder\u201d. Por lo tanto, el hast\u00edo y la decepci\u00f3n vienen de lejos.  Esta podredumbre es a\u00f1eja, como la sentencia c\u00e1ustica de Jean-Lucien Arreat: \u201cSi en la rep\u00fablica de las plantas existiera el sufragio universal, las ortigas desterrar\u00edan a las rosas y a los lirios\u201d.\r\nA falta de un nuevo orden social, de un nuevo modelo de gesti\u00f3n de lo p\u00fablico, y de un sistema econ\u00f3mico equilibrado, nos queda el recurso a la reflexi\u00f3n y la apelaci\u00f3n a una regeneraci\u00f3n moral de los l\u00edderes pol\u00edticos, con la denuncia responsable de quien otorga el poder y autoriza al gobierno a trav\u00e9s de los comicios electorales. De ah\u00ed la pertinencia de estos \u201cconsejos a un presidente\u201d, a\u00fan a sabiendas de que quien realmente los necesita los despreciar\u00e1 y har\u00e1 caso omiso, porque todo tonto bautizado por las urnas pierde repentinamente la capacidad de escuchar y ver,  le asalta un s\u00edndrome de locuacidad verborreica y una esquizotimia de\u00edsta que le lleva a creerse lo que no es y a convencerse de que lo que dice tiene sentido, aunque sea una estupidez. Esta enfermedad del homo politicus de Arist\u00f3teles representa una grave transgresi\u00f3n del c\u00f3digo moral que debe guiar a todo buen pol\u00edtico.\r\nPor lo tanto, Presidente (en proyecto o en decadencia, o pol\u00edtico santificado por las urnas en el altar del poder), perm\u00edtame dedicarle unas l\u00edneas con el \u00e1nimo de poner en su conocimiento lo que los mortales, sin cetro ni corona, esperamos de nuestros l\u00edderes, de aquellos en cuyas manos depositamos lo que es nuestro.\r\nLo primero que tiene que tener un pol\u00edtico es conciencia de servicio. Est\u00e1 donde est\u00e1 para servir a quien le ha votado y a quien no le ha votado. Ud. es presidente de todos, no s\u00f3lo de sus ac\u00f3litos. Ud. nos representa a todos y de Ud. esperamos esp\u00edritu de servicio,  ejemplaridad, honestidad, austeridad, liderazgo y eficacia. Enrique Tierno Galv\u00e1n dijo que \u201cel triunfo pol\u00edtico es la suma del sentido com\u00fan y la capacidad de liderazgo\u201d. La ejemplaridad emana de un profundo sentido moral. Immanuel Kant dec\u00eda: \u201cTodos somos iguales ante el deber moral\u201d. Para Juvenal \u201cel primer castigo del culpable es que no podr\u00e1 jam\u00e1s ser absuelto por el tribunal de su conciencia\u201d (si la tiene). Seg\u00fan Blaise Pascal \u201cla conciencia es el mejor libro de moral que tenemos\u201d (revise su biblioteca, Presidente). Ud. ha elegido un camino que le aboca a luchar por una sociedad mejor. El objetivo es loable; el destino incierto. Est\u00e1 sometido al capricho de muchas vicisitudes, variables incontrolables y factores ajenos a su capacidad de maniobra, aunque el elemento principal es Ud. mismo y el digno ejercicio de su cargo. Asumida la idiosincrasia de la condici\u00f3n humana y la perversi\u00f3n de los manique\u00edsmos pol\u00edticos, un cambio social exige una elevaci\u00f3n de est\u00e1ndares, principalmente en el plano moral, en la educaci\u00f3n, en el equilibrio de las relaciones humanas y en el saneamiento de las estructuras de poder para que tenga cabida un nuevo orden program\u00e1tico. \u201cTodo est\u00e1 perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa\u201d, dec\u00eda Dem\u00f3crates. Tenga cuidado con quien se al\u00eda, a quien vende su alma, con quien fabula, en quien deposita su confianza, con quien duerme, a quien designa para puestos clave, a quien contrata para asesorarle. Los gobernantes m\u00e1s ilustres han tenido c\u00edrculos peque\u00f1os y horizontes externos amplios. C\u00faidese de los que dicen \u201cam\u00e9n\u201d a todo y se pasan la vida alimentando su egolatr\u00eda, para comprar sus favores; ser\u00e1n los primeros en apu\u00f1alarle por la espalda; ser\u00e1n los primeros en abandonarle cuando no puedan disfrutar de sus victorias. Nunca les crea del todo. A ellos no les interesa que Ud. encuentre nuevas compa\u00f1\u00edas, escuche nuevas voces, le nutran de nuevas ideas o le enciendan luces de futuro. Muchas cosas y personas que a Ud. podr\u00edan beneficiarle ser\u00edan un atentado contra los que han montado la tienda a la sombra de su figura. Agudice el sentido ante los ecos lejanos. Escuche a los distantes. La equidistancia pol\u00edtica e ideol\u00f3gica es como un telescopio con gran angular que permite ver lo que no quieren mirar sus termitas. Vea sin mirar y escuche sin o\u00edr. Los equidistantes debieran ser como un fulcro en su balanza, como un referente de equidad. No desprecie a los neutros, a los que no piden nada, a los que no rinden pleites\u00eda, a los que respetan el silencio, a los que tienen sentido de estado creando futuro con su trabajo, a los que no se esconden en las ideolog\u00edas, a los que cultivan la simiente de la sabidur\u00eda (aunque no piensen como Ud., aunque le aconsejen que los ignore). Le ser\u00e1n m\u00e1s \u00fatiles que los dogm\u00e1ticos babosos que viven del favor ajeno y de la concupiscencia. Rod\u00e9ese de los mejores. Es imposible que una sola persona sea capaz de abarcar todos los frentes de la vida p\u00fablica o entender con suficiencia los diversos problemas que afectan a la sociedad. Necesita tener a su lado el complemento perfecto, el s\u00edmbolo de la fidelidad, las mejores cabezas, los m\u00e1s adustos, los m\u00e1s innovadores, los menos influenciables ante los cantos de sirena de la tentaci\u00f3n,   los m\u00e1s valientes, los que se visten por la ma\u00f1ana con el traje del deber y se ponen por la noche el pijama de la responsabilidad, los que dan testimonio con su vida y no con su lengua. En su corte (o cortijo) se infiltrar\u00e1n oportunistas y aprovechados, supervivientes camale\u00f3nicos que han flirteado con sus predecesores en beneficio propio. Est\u00e9 prevenido frente a los que sirven (o han servido) a varios se\u00f1ores. En las alcantarillas de palacio se esconden harp\u00edas que s\u00f3lo aspiran a verle pasar, a que llegue el siguiente, instalados en el inmovilismo de lo vitalicio. Bur\u00f3cratas y tecn\u00f3cratas son m\u00e1quinas expendedoras de servicios en el aparato de la administraci\u00f3n para quienes Ud. es s\u00f3lo un inquilino temporal. Dec\u00eda Manuel Fraga Iribarne que \u201cen pol\u00edtica todas las victorias son ef\u00edmeras, y todas las derrotas son provisionales\u201d; pero el subsuelo del poder est\u00e1 sembrado de minas colocadas por los permanentes, por los que tiran la piedra y esconden la mano, por los que ocultan su rostro tras las cortinas del cargo, sin exponerse, por los que compran voluntades, por los que engrasan la m\u00e1quina de la locomotora tributaria, por los que est\u00e1n acostumbrados a mandar a la infanter\u00eda ladera abajo mientras ellos se escudan en guarniciones de la colina; todos ellos buscar\u00e1n en Ud. un caudillo utilizable o un caudillo mutilado. La frescura est\u00e1 en el exterior, Presidente; no en las estancias l\u00fagubres de la corte, donde conspiran aquellos a los que nunca debiera dar cr\u00e9dito para no caer como una mosca en su telara\u00f1a. Mire hacia afuera. El \u00e9xito est\u00e1 en el horizonte de las ideas. \u201cNo pensar m\u00e1s que en s\u00ed mismo y en el presente es un error en pol\u00edtica\u201d, dec\u00eda Jean de La Bruy\u00e8re. Un gran hombre de estado, como Otto von Bismarck, fue quien deline\u00f3 la frontera entre el pol\u00edtico y el estadista: \u201cEl pol\u00edtico piensa en la pr\u00f3xima elecci\u00f3n; el estadista, en la pr\u00f3xima generaci\u00f3n\u201d. Los in\u00fatiles a los que alimenta con su victoria electoral no pueden ayudarle a pensar como un hombre de estado porque ellos viven la preocupaci\u00f3n del momento, centrados en su propia supervivencia, con la mirada fija en la pr\u00f3xima confrontaci\u00f3n electoral. Para ellos el futuro es s\u00f3lo presente. Cuando Ud. se vaya, ellos dejar\u00e1n de existir y nadie les echar\u00e1 de menos; pero a Ud. le juzgar\u00e1 la historia, para bien o para mal. Abra la ventana y respire aire fresco no infectado por la ideolog\u00eda o el vicio de la conveniencia. Si desea que la historia le respete, salga de la ci\u00e9naga en la que se instala el poder. El l\u00edder est\u00e1 condenado a la soledad si quiere conservar su pureza; tiene que saber nadar en mar abierto, cabalgar por el campo verde ajeno a la contaminaci\u00f3n org\u00e1nica, beber del manantial de la sabidur\u00eda, y descansar sobre el pecho de las ninfas impolutas.\r\nUn hombre de honor es aquel al que reconocen por el cumplimiento de su palabra.  Dec\u00eda Aldous Huxley que \u201ccuanto m\u00e1s siniestros son los designios de un pol\u00edtico, m\u00e1s estent\u00f3rea se hace la nobleza de su lenguaje\u201d. Tome ejemplo de Abraham Lincoln, entre cuyos pensamientos hab\u00eda uno que rezaba: \u201cHay momentos en la vida de todo pol\u00edtico en que lo mejor que puede hacerse es no despegar los labios\u201d. La gente llana, la gente de buen coraz\u00f3n, detesta o\u00edrle hablar mal de sus adversarios, hacer promesas incumplibles, profetizar \u00e9xitos de calamidad, abusar de la desgracia para obtener ventajas, primar el descompromiso, justificar la inconsecuencia, subirse al potro del verbo para esconder su debilidad; lo que la gente quiere es que hable el l\u00edder, el ser humano comprometido, el capaz de penetrar en el coraz\u00f3n de sus paisanos para explicarles sus ideas, su forma de hacer frente a la realidad econ\u00f3mica, social, laboral, educativa, sanitaria, industrial, judicial e internacional de la gran aldea global en la que vivimos. Dec\u00eda Dwight W. Morrow que \u201csi un partido pol\u00edtico se atribuye el m\u00e9rito de la lluvia, no debe extra\u00f1arse de que sus adversarios lo hagan culpable de la sequ\u00eda\u201d.  Alexander Pope afirmaba que \u201cun partido es la locura de muchos en beneficio de unos pocos\u201d. Pero Ud. ya es Presidente, mucho m\u00e1s que un l\u00edder sectario; ya no toca hostigar, remover el lodo de la charca preelectoral, enardecer a sus huestes. A Ud. le corresponde ahora apacentar a un reba\u00f1o que desea confiar en su pastor. Tiene que saber ahuyentar a los lobos y a las alima\u00f1as. Tiene que saber conducir, proteger, administrar, instruir, y ejemplarizar. Todav\u00eda quedan ingenuos que, en el silencio de la noche, en una conversaci\u00f3n fraternal, en el secreto de una oraci\u00f3n, o en el mensaje a un hijo, piensan que detr\u00e1s de un pol\u00edtico es posible la existencia de un hombre honrado, aunque al segundo convengan con  Max Weber que \u201cquien hace pol\u00edtica pacta con los poderes diab\u00f3licos que acechan a todo poder\u201d. \r\nAl estilo de Rudyard Kipling, trate al \u00e9xito y al fracaso de igual forma, y recuerde aquello de: \u201cSeis honrados servidores me ense\u00f1aron cuanto s\u00e9; sus nombres son c\u00f3mo, cu\u00e1ndo, d\u00f3nde, qu\u00e9, qui\u00e9n y por qu\u00e9\u201d. Valore a las personas por lo que son m\u00e1s que por lo que tienen o por lo que le han dado. Un ciudadano no es un voto; es un ser humano que deposita su confianza en Ud., que paga su sueldo y el de sus colaboradores con sus impuestos, que a cambio le pide responsabilidad y eficacia. Un pa\u00eds no es un cardumen de peces asustados a los que se les bombardea con consignas para que caigan en la red de sus promesas. Un pa\u00eds es el mar; y Ud., como mucho, es un simple pescador que vive de lo que el mar quiera darle. \r\nAd\u00f3rnese de virtud para cosechar bondad, comprensi\u00f3n y respaldo a sus decisiones. Mantenga la confianza siempre un pelda\u00f1o por encima de la suspicacia. No ponga su palabra en boca de quien no sabe hablar ni su pluma en manos de quien no sabe escribir. Predique con el ejemplo y cobre con la misma moneda con la que paga. No use su posici\u00f3n de privilegio para ofender, desterrar, arruinar, destruir o exterminar. No proh\u00edba, Presidente; eduque, conciencie, sensibilice; pero no proh\u00edba. Las pol\u00edticas punitivas son propias de los que para gobernar necesitan del castigo y la fuerza con el fin de imponer sus ideas. Controle a sus perros para que no muerdan la mano de quien les da de comer. No judicialice la pol\u00edtica ni politice la justicia; ambos vicios generan descr\u00e9dito y conducen al ostracismo (ganado a pulso por jueces y pol\u00edticos). No caiga en la tentaci\u00f3n de llevar a los tribunales a sus enemigos o a aquellos que no comulgan con sus preceptos, para desacreditarlos y destruirlos; tarde o temprano le pasar\u00e1n por el filo de la misma espada.  \r\nUn Presidente tiene que ser valiente, firme y convincente en sus decisiones, sin renunciar nunca a la flexibilidad de la inteligencia. Necesitamos dar contenido y credibilidad a esta democracia pusil\u00e1nime y sindicada, en la que se educa sin autoridad, en la que se convive y cohabita con el terrorismo, en la que no se vota a las personas sino a la mascarada de los partidos, en la que las minor\u00edas condicionan decisiones de estado con f\u00f3rmulas de chantaje, en la que la justicia practica una independencia controlada (y c\u00f3mplice), en la que todos los ciudadanos no son iguales ni ante la ley ni ante las instituciones, en la que se busca el trabajo f\u00e1cil y descomprometido, en la que se prefiere la beneficencia al premio por el esfuerzo, en la que cualquiera puede acusar sin pruebas, en la que se practican juicios medi\u00e1ticos paralelos a diario para da\u00f1ar la reputaci\u00f3n del adversario, en la que se vive en bandos, en la que se desentierra a los muertos en funci\u00f3n del color de su boina, en la que la confrontaci\u00f3n ha suplantado a la cooperaci\u00f3n, en la que 17 reinos de Taifas han despedazado la unidad nacional.  \r\nRegenerar la vida pol\u00edtica equivale a pretender modificar la condici\u00f3n humana. Nos enfrentamos a una utop\u00eda. Hoy el mundo no es de izquierdas ni de derechas, sino de los que tienen de m\u00e1s y de los que tienen menos; un desequilibrio estable que pocos quieren cambiar. Sea ut\u00f3pico hasta donde la raz\u00f3n y la equidad se lo permitan. Mu\u00e9vase al filo de lo imposible para conseguir lo posible. Al\u00edese con el conocimiento cuando tenga que dise\u00f1ar la estrategia. S\u00fabase al tren del progreso, en el que viajan los que creen que una sociedad avanza cuando el bienestar compromete a la mayor\u00eda. Sac\u00fadase los complejos para cambiar la historia, si desea que alg\u00fan d\u00eda la historia le respete y reconozca.  \r\nEl poder en exceso intoxica, Presidente. Lo importante de su historia personal no es como empieza sino como acaba. Lo normal es que emerja con laureles y acabe con cenizas, como ha ocurrido con todos los presidentes de la Hispania democr\u00e1tica, inmisericorde con todos sus l\u00edderes. No olvide que los mortales sufren amnesia para pagar el \u00e9xito ajeno y tienen una memoria prodigiosa para cobrar la venganza. El pobre est\u00e1 curtido en la paciencia, en el sufrimiento, en la espera. La dureza de la vida nos ha pulido las aristas y nos ha hecho tan simples que creemos que a todo cerdo le llega su San Mart\u00edn. Cuide su siembra para no cosechar desprecio y olvido cuando empiece la ca\u00edda. Y en ese momento, sepa retirarse a tiempo, con honor, con dignidad, con la elegancia de los esp\u00edritus grandes. No se aferre al m\u00e1stil de un barco que se hunde. No se arrastre entre los escombros de un edificio derruido. Que no se le vea buscando residuos en los contenedores de basura. \r\nEs obvio que la Sofocracia de Plat\u00f3n (el gobierno de los sabios) no est\u00e1 de moda; en realidad,  nunca lo estuvo, salvo en tiempos de Pericles, el primer ciudadano de Atenas, como lo defin\u00eda Tuc\u00eddides; y a\u00fan el propio Pericles, quiz\u00e1 el m\u00e1s honorable gobernante de la meritoria democracia griega, tuvo que sufrir la ingratitud de su tiempo. El gobernante y el genio viven siempre  bajo la espada de Damocles; no se puede satisfacer a todos; seguidores y detractores son bandos separados por una l\u00ednea visceral; la gloria es ef\u00edmera, como la flor de sakura en la filosof\u00eda samur\u00e1i.  La \u00fanica recompensa del l\u00edder puro es la tranquilidad de su conciencia; el reconocimiento lo dar\u00e1 el tiempo, cuando el coro de los eunucos entonen odas a su f\u00e9retro o cuando alg\u00fan an\u00f3nimo agradecido ponga flores sobre la l\u00e1pida de su tumba.\r\nAntes de que todo esto ocurra, llegar\u00e1 el oto\u00f1o de la vida. Espero que con la ca\u00edda de la hoja, libre de complejos megal\u00f3manos, en un arrebato de humildad, despojado de todo h\u00e1bito regio, tenga ocasi\u00f3n de valorar el pensamiento noble que vuela en esta brisa distante. 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